La Guerrilla Culinaria - Lionel Kleiman

(Internacional) Comer en París – A la vuelta de Diagonal y Espmeralda

Ni Amelí ni Gerard Depardieu nos van a convencer que en París se come bien. Para tener una visión amplia de la gastronomía hay que pasar por todos los puntos de la ciudad, tanto los turísticos, como los más tradicionales, los famosos y los ocultos, y obviamente por Mc Donals. La cadena de comidas rápidas no es igual en todos los países, ni siquiera nuestra archiconocida Coca Cola o su archienemiga Pepsi.

París es una ciudad interesante que termina siendo arruinada por el parisino. Así como considero que Argentina es lo que es porque está llena de argentinos; París parecía linda hasta que conocí al parisino, ser frío e indiferente que cree hacernos un favor por dirigirnos la palabra. El inglés es inexistente y la poca buena onda que tienen sólo se ve en momentos donde a ellos les conviene, como ser venderte un producto u ofrecerte un servicio. Fuera de esas contadas situaciones es mejor ir con su notebook porque hasta los teclados son diferentes y la comunicación se torna imposible.

Caminar por Recoleta o por algunas calles de microcentro lo hacen sentir a uno como en París (aclaración: París es mucho más limpio), construcciones frías y de cemento con un estilo muy parecido, calles con pocos árboles y veredas chicas, pero sobre todo, la comida de oficina.

Visitar París no es para cualquiera, pero siguiendo una línea de consejos se puede sobrevivir sin gastar dinero innecesario y aprovechando el tiempo. Nosotros alquilamos un departamento temporario a través de un sistema que se llama Homelidays por una semana situado en el barrio Le Marais, justo frente al famoso Centrè Pompidou, ubicación inmejorable, aunque la mayoría de los edificios no tienen ascensor, por ende subir 6 pisos por escalera es algo parecido a una jornada de tortura en la inquisición.

Sin embargo tiene sus frutos, la posibilidad de cocinarse para uno mismo. ¿Pero cómo? ¿Esto no es un blog sobre lugares para ir a comer? ¿Por qué tendría yo que cocinar?. La respuesta a esos cuestionamientos es: El Mercado.

París no tiene UN mercado, sino tiene varios meracaditos sueltos por ahí, similares al mercado de San Telmo o al que está sobre avenida Córdoba cerca de Callao. Los parisinos que están en el mercado son comerciantes, por ende sabrán entenderse con usted para ofrecerle cuanto producto necesite en las medidas que usted necesite sin mayores complicaciones y, lo mejor que uno puede obtener allí, es la variedad de productos diferentes a los que habitualmente consumimos, como por ejemplo el atún rojo.

Otra de las ventajas para los bebedores de cerveza es que se consiguen buenas cervezas a un precio más que razonable (se paga promedio 50 a 80 centavos de euro el porrón, salvo cervezas especiales de trigo de fermentación natural que puede valer 1,20€).

Entre las cosas que preparé, bien simples y básicas dado el tamaño de la cocina, dos filet de atún rojo grillados con unas papines andinos sobre una crema de queso camembert (otro de los factores importantes por los que es interesante ir al supermercado, tienen los mejores quesos del mundo).

Dejando de lado la gastronomía en el hogar, habrá que tener en cuenta ciertos tips a la hora de ir a comer. Primero y principal, el menú del día será siempre la mejor opción para consumir, supera por mucho a la elección a la carte, la que casi no varía en cantidad o calidad pero sí en precio final de la cuenta. La cocina parisina de medio día es parecida a la cocina no étnica de microcentro, o sea, pollo al horno, cerdo al horno, carne al horno, con papas, o ensalada, no mucho más que eso, con algunas pequeñas variantes como la sopa de cebollas (la cual nunca tuvo el mismo sabor de un lado a otro), o los escargots (caracoles) o el famoso canard confit (pato confitado) que no es más que una pata de pato cocida dentro de materia grasa, no muy sano, pero tampoco peor que un revuelto de gramajo porteño. Una gastronomía muy básica, simple, cocciones preferentemente largas y alimentos que se repiten en uno y otro restaurante, sea de la zona más económica como el Barrio Latino (cerca de la universidad) o la zona más canchera como puede ser Louvre o jardines de Luxemburgo. Sigue siendo una opción más que saludable si la comparamos con gastronomías como la Madrileña o la Londinense ya que se basa en alimentos básicos y no tanto fiambre o fast-food, aunque el patè parisino es una especie de leberwurst especiado increíble, el cual recomiendo probar, junto con el pato confitado que allí sale como opción básica y acá en Argentina se factura a modo de número telefónico. Lugar recomendado, el L’Excelsior Bar, en Rue du Renard 20, distrito 4. También uno en la zona del Sacre Cour, se llama Tartempion, queda en Rue du Mont-Cenis 15 bis.

Dejando de lado la gastronomía básica de día de semana al medio día, hay dos diferentes lugares, de los cuales uno no vale la pena y el otro sí. Para empezar con lo malo, la gastronomía elite en París resultó ser parcialmente insulsa, con un emplatado mediocre y un servicio que merecía un empujón.

Fuimos a comer a Le Ciel de París, restaurante en el piso 56 de la Tour Maine Montparnasse (es cierto que tienen una de las mejores vistas de la ciudad), con la idea de probar lo que me habían enseñado como la gastronomía que definió al mundo, pero para mi desilusión me terminé encontrando con una carta sólo en francés, lo que me molestó ya que el maitre tuvo que explicarme cada uno de los platos que ofrecían, los cuales venían con una decoración demasiado básica y con falta de esmero, así como sabores que no eran nada del otro mundo, sin jugar con texturas ni mucho menos ¿Dónde está la famosa gastronomía parisina de nivel? Sólo los postres estuvieron a la altura del restaurante, aunque no eran originales, tenían una vuelta de tuerca especial, como el tatín de ananá con pimienta.

Pero también están las cuevas donde se come bien. Le digo así porque era realmente una cueva, uno de los restaurantes era Chez Robert et Louis, un bistró simple que por fuera nada más tenía unas puertas rojas con cortinas cuadrillé que impedían que se vea hacia dentro; restaurante que visitó el genio de Anthony Bourdain en uno de sus programas No Reservations. En el lugar se come básicamente carne, y carne y más carne.

Evaluación general
Cocina:
Regular
Ambientación: Buena
Atención: Buena
Precio: Menú del día 10€ a 15€, por la noche 15€ a 35€

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