La Guerrilla Culinaria - Lionel Kleiman

Dale Perejil al Toro – Una Vuelta tuerca del porteño

Este bodegón forma parte de una serie de 3 diferentes establecimiento que siguen una misma idea, la de ofrecer un producto tradicional pero dándole una vuelta de tuerca a cada uno de los platos.

La ambientación está dada por la estructura de la casa de los años 30, típica de las construcciones de Buenos Aires que se convertirían en los famosos P.H.; puerta de madera alta, ventanales altos, techos altos y una decoración un tanto extraña, con objetos viejos colgando y reposando en los estantes.

Lo que viene a ser la panera, en un restaurante tradicional, es en este caso una porción de pochoclo saborizado con pimentón, un vaso con una ensalada fría de lentejas y unos trocitos de pan tostado. Es interesante la opción del pochoclo que se torna tan adictivo como el pochoclo dulce en el cine.

Pedimos 3 platos para ir probando un poco de cada uno e intercambiar opiniones. El primero era un Guiso de lenguita de Cordero, con una presentación muy linda y delicada en un plato que hacía de tapa del bol en el que estaría el guiso. Especialmente la lengua de cordero estaba bien tierna y sabrosa, el resto eran ingredientes básicos bien cocidos como la zanahoria y la papa que, junto al jugo que había en el fondo, lo transformaban en una estufa para un día frío de invierno.

Otro de los platos fue un Locro, servido en un frasco grande de vidrio, junto con un shot de salsa picante. La salsa era picante pero no invadía. El logro estaba bueno, pero el exceso en el sabor tostado (casi se pudiera decir quemado) junto con una textura suave pero no cremosa, desde mi humilde opinión, no era lo mejor que había probado.

El tercero fue el Osobuco con Mandioca, la cual venía en finas fetas y frita, al estilo batata frita de muchos restaurantes. El osobuco estaba muy bueno, bien sabroso, un plato interesante que llena pero no ahoga.

Ya otro día volvimos a comer pero sin cámara en mano, no pudimos dejar registrada la Parrillada de verduras, que aunque su precio de $52 parezca elevado, es altamente recomendada para 3 personas. Teniendo una buena variedad de verduras como ajíes, cebolla, zanahoria, berengena, zucchini y hasta repollo, se tornaba en un plato divertido para comer variedad, especialmente por la provoleta dorada que venía entre toda esa selva tropical de verduras. Esto fue acompañado con una ensalada de la que hay que remarcar la frescura de los ingredientes y la buena cocción del huevo (punto que en muchos restaurantes no se respeta y el sabor de la yema tiene un dejo a azufre por la coloración verdosa del exceso de cocción).

Este es un restaurante en el que no pudimos acceder a los postres ya que los platos son abundantes y no dejan lugar para los mismos, sin embargo, se lo recuerda con cariño y hasta con patriotismo al sentir que, entre tanta comida étnica, todavía podemos ir a comer buenos guisos con presentaciones un poco más sofisticadas.

Nombre: Dale Perejil al Toro
Tipo: Restaurante
Estilo: Porteña, de Autor

Evaluación
Cocina: Muy Buena
Ambientación: Buena
Atención: Excelente
Precio: $45 por persona (U$S 12 aproximado)
Ideal para: Parejas, amigos, familia.


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